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jueves, 17 de enero de 2013

Mi libro de los amores ridículos



El libro de los amores ridículosPese a compartir ese existencialismo que marca la obra insignia del autor, El Libro de los Amores Ridículos, de Milan Kundera, no es tan “insoportablemente leve”  sino risueño y ligero. Siete pequeños relatos, de fácil lectura, desenfadados, paradógicos y cómicos. Pero no exentos de esa reflexión kunderiana tan profunda a veces, sin que se note. Personajes hedonistas, que van haciendo quiebros al amor y la amistad, al erotismo y a los convencionalismos.

Tengo mi ejemplar lleno de notas y destacados, porque lo disfruté mucho, y paraba la lectura de vez en cuando para entornar los ojos e intentar entenderlo y valorar si pienso realmente igual que él. Porque es entretenido y peculiar, y además está salpicado de frases de esas que luego se pueden usar como aforismos, porque el autor es así, profundo y catedrático, irónico y práctico. Malabarista de la palabra y picaro.

El tiempo ha pasado y el libro lo acusa, pero no deja de ser divertido. El telón del comunismo en la entonces Checoslovaquia de Kundera, hablamos del 68, impregna la narración pero sólo como mar de fondo, sin que adquiera protagonismo, pero dejándose ver. Y, aunque, esto no es una novedad, el narrador es hombre, es decir varón, XY, masculino singular… y eso, pues imprime carácter, máxime cuando hablamos del juego amoroso. Podemos reflexionar sobre ello. Y luego, tras la lectura, lo comentamos.

Según dice el calendario, febrero es el mes de los enamorados. Desmitifiquemos el amor y riámonos de él. Porque en el fondo de este pequeño libro,  en ese tiempo en el que, más que nunca, las libertades estaban atadas, Kundera nos propone amar con ese espíritu libre, plural, diverso y sin normas, sin juicios, lleno de humor y gozo, para nosotros mismos y nunca, nunca… para los demás.

Ana Díaz Furió

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